No a la caza
de perros.
En el Congreso se discute un proyecto que parece proteger la fauna silvestre. Pero, tal como está, autoriza el control letal de perros y deja sin castigo a quien los mate. Una ley que suena bien, pero abre la puerta a matar perros. Esto es lo que está en juego, y cómo frenarlo.
Una ley que suena bien, pero permite matar perros
Ya no es un proyecto, son dos
Cuando partió esta campaña había un solo proyecto. Hoy avanzan dos en el Congreso, y los dos apuntan a lo mismo: autorizar que se mate perros.
El primero es el que explicamos en detalle en esta página. Deja sin castigo a quien mate un perro “en defensa del ganado” (Boletines N° 16.962-01 y 18.269-01, refundidos).
El segundo se presentó en junio (Boletín N° 18.400-01). Declara a los perros asilvestrados “especie exótica invasora” y suma al Código Penal una excepción tan amplia que, por cómo está redactada, podría amparar el control letal de cualquier animal, no solo perros.
Son dos caminos distintos al mismo resultado. Los dos hay que frenarlos.
El primero de esos proyectos, que es el que detallamos aquí, se presenta como una medida para proteger la fauna silvestre. Dicho así, nadie se opondría. El problema es lo que el texto permite en la práctica.
Tal como está hoy, el proyecto habilita el control letal de perros: autoriza a capturarlos y deja sin castigo a quien los mate “en defensa del ganado”. Una medida que se anuncia como ambiental termina abriendo la puerta a matar perros.
No es la primera vez que se intenta. Un proyecto parecido ya fue rechazado por la Cámara en 2024. Ahora vuelve con otro nombre y de una forma más difícil de notar. Por eso es importante actuar ahora, antes de que se vote.
Qué permite el proyecto, en concreto
Más allá del título, el texto incluye tres medidas que lo cambian todo. En palabras simples, esto es lo que autoriza.
Saca a los perros de la protección
Define a ciertos perros como “salvajes o ferales” y los trata como un problema a controlar, fuera de la Ley de Tenencia Responsable que hoy los reconoce como animales de compañía.
→Permite capturarlos… y matarlos
Autoriza a aplicar “medidas de control” en los campos y deja para un reglamento futuro —que aún no existe— cómo se haría y con qué límites de bienestar animal. La puerta queda abierta.
→Deja sin castigo a quien los mate
Quien mate un perro “en defensa del ganado” no responde ante la justicia. Como después nadie puede comprobar si el ataque fue real, en la práctica es un permiso para matar.
El problema no es solo la captura: es la impunidad. Un permiso para matar “en defensa del ganado” es imposible de fiscalizar una vez que el perro está muerto: nadie puede comprobar después si el ataque existió.
Por qué la caza no es la solución
No discutimos que el problema sea real: los ataques a la fauna y al ganado existen y son graves. Discutimos la respuesta. La evidencia técnica apunta en una dirección distinta a la caza.
El problema son los perros con dueño
Según la SUBDERE, cerca del 90% de los ataques a fauna silvestre y ganadería los cometen perros con dueño bajo tenencia irresponsable, no poblaciones genuinamente asilvestradas. La caza apunta al efecto, no a la causa.
No resuelve el problema de fondo
Aunque se sacrificaran miles de perros cada año, miles más llegarían por abandono. Sin tenencia responsable, esterilización y fiscalización, los mismos territorios se vuelven a ocupar. El control letal solo reinicia el ciclo.
“Asilvestrado” es imposible de distinguir
A simple vista no se puede separar un perro asilvestrado de uno callejero, comunitario o perdido. Una vez muerto, es prácticamente imposible. Eso vuelve incontrolable cualquier autorización de caza y expone a mascotas con dueño.
Choca con la Ley N° 21.020
La Ley de Tenencia Responsable reconoce al perro como animal de compañía y prohíbe el sacrificio como método de control poblacional. Una norma que deja sin castigo matarlos vacía de contenido principios centrales de esa ley.
Un cheque en blanco para matar
El artículo 5 exime de pena a quien mate perros ante un ataque “actual o inminente”. Una vez muerto el animal, nadie puede verificar si ese ataque existió. Es una autorización sin control real que, además, expone a perros con dueño, comunitarios y perdidos.
La fauna muere por otras causas
Los ataques de perros son apenas la cuarta causa de muerte de fauna silvestre, detrás de los incendios, los atropellos y la pérdida de hábitat. Usar al huemul como bandera, sin tocar esas causas, revela la verdadera intención.
Lo que sí protege a la fauna y a los perros
La causa de fondo es el abandono. Por eso la respuesta debe atacar el origen: tenencia responsable efectiva, educación, esterilización masiva, microchip obligatorio, sanciones reales al abandono y fiscalización con recursos.
A ello se suma la coordinación entre las instituciones que hoy actúan por separado —SAG, SUBDERE, municipios, Ministerio de Salud y CONAF— y programas específicos para zonas rurales y áreas protegidas.
Y para los campos existe prevención que funciona sin matar: cercos reforzados, corrales nocturnos y manejo predial que reducen los ataques al ganado mientras la política de fondo hace efecto.
Tenencia responsable efectiva
Hacer cumplir la Ley 21.020: que tener un perro implique deberes reales —correa, registro, cuidado— y que incumplirlos tenga consecuencias.
Educación
Programas masivos y permanentes de tenencia responsable, en escuelas y comunidades, con foco especial en zonas rurales. Es la medida que ataca el origen del problema.
Esterilización masiva
Campañas gratuitas, sostenidas en el tiempo y con cobertura suficiente para reducir la natalidad y, con ella, la población de perros sin hogar.
Microchip obligatorio
Identificación y registro de cada perro, para que siempre exista un responsable ubicable. Sin identificación no hay fiscalización posible.
Sanciones reales al abandono
El abandono es la causa de fondo y ya constituye maltrato animal: debe perseguirse y sancionarse de verdad, no quedar en multas que nunca se cursan.
Fiscalización con recursos
Municipios y servicios con financiamiento, personal y atribuciones claras para hacer cumplir la ley, también en zonas rurales. Una ley sin recursos es letra muerta.
Respuestas a los argumentos a favor de la caza
Sí, y por eso el problema debe enfrentarse en serio. Pero la pregunta es cómo. La evidencia muestra que cerca del 90% de esos ataques provienen de perros con dueño bajo tenencia irresponsable. Matar perros sin atacar el abandono significa que otros vuelven a ocupar los mismos territorios en poco tiempo: el daño a la fauna no se detiene, solo se posterga.
Ese era el envoltorio. Con la refundición aprobada el 2 de junio, el proyecto incorpora el texto del Boletín 18.269-01, que sí regula a los perros: habilita “sistemas de captura” y, en su artículo 5, crea una eximente de responsabilidad penal para quien los mate “en defensa del ganado”. El deber de proteger la fauna ya existía en la Constitución; lo nuevo y delicado es esa autorización de facto para el control letal.
La rapidez es aparente. Sin cerrar la llave del abandono, el control letal es un esfuerzo permanente y sin fin: cada año llegan nuevos perros. Una política de tenencia responsable, microchip y esterilización masiva sí reduce el flujo en el origen. La caza ofrece una cifra inmediata, no una solución duradera —y a un costo ético, jurídico y social muy alto.
No. Los daños que reportan agricultores y ganaderos son legítimos y merecen respuesta. Justamente por eso defendemos medidas que funcionen: fiscalización con recursos, coordinación entre instituciones y control del abandono en zonas rurales. Una ley que no toca la causa real deja a la ganadería con el mismo problema el próximo año.
En la práctica, no. Lo que define a un perro asilvestrado es su comportamiento, no su apariencia, y requiere el estudio de un experto. A simple vista se confunde con un perro callejero, comunitario o perdido. Una vez muerto, distinguirlo es prácticamente imposible. Por eso una autorización de caza pone en riesgo directo a perros con dueño y comunitarios.
Porque el texto ya existe. La refundición con el Boletín 18.269-01 puso por escrito la eximente penal y las medidas de control; el ministro, además, tiene listas sus indicaciones. El momento de actuar es antes de que el proyecto se vote en la Sala de la Cámara: después, el debate ya estará cerrado. La ciudadanía y las organizaciones técnicas deben ser escuchadas ahora.
Dos acciones que marcan la diferencia
Esto se votará en la Sala de la Cámara, con el voto de cada diputada y diputado. La presión ciudadana, ordenada y argumentada, pesa. Toma cinco minutos.
Firma la petición
Suma tu nombre al rechazo público de cualquier indicación que habilite la caza o el control letal de perros. Cada firma es una señal directa a quienes legislan.
- Es gratis y toma menos de un minuto.
- Puedes compartirla con tu red para multiplicar el impacto.
- Las firmas se presentan ante el Congreso.
Escribe a las y los diputados
Envía un correo a todas las diputadas y diputados en ejercicio, que votarán el proyecto en la Sala. Personaliza el mensaje, agrega tu nombre y envíalo en un clic: los destinatarios van en copia oculta.
Organizaciones que apoyan la campaña
Las siguientes organizaciones rechazan la habilitación de la caza de perros en Chile y respaldan una política integral de protección animal y de la fauna silvestre.